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Toreador.

«La fe puede cambiar de lengua. La deuda conserva siempre el mismo nombre.»

Toreador.
Procurador Apostólico, Custodio del Sello de San Juan, de la Augusta Orden Hospitalaria.
Representante de los intereses de la curia romana, testigo legitimador de la sucesión.
Frater Guillelmus llega a Siena como procurador vinculado con intereses de la Curia Romana y de la tradición hospitalaria de San Juan. Viene a certificar que la sucesión del dominio no afectará propiedades eclesiásticas, caminos de peregrinación, monasterios, diezmos ni juramentos mantenidos por los servidores mortales del Feudo. Puede certificar sellos, revisar contratos y servir como testigo en juramentos que afecten al mundo mortal.
Debe ser tratado como representante eclesiástico y jurista.
Guillelmus trata al Custodio con respeto y amabilidad, considera que Ruggiero tiene la disciplina necesaria para heredar el feudo él mismo, además de ser el camino más sencillo para conservar los beneficios de Roma. Por algún motivo, Ruggiero no parece compartir su buena disposición.
Ambos comparten lenguaje religioso y disciplina, aunque pertenecen a estructuras distintas. Guillelmus reconoce la devoción de Matilda hacia la Vía Dolorosa, aunque no comparta su visión.