El Enviado del Vaticano - Frater Guillelmus de Monte Claro

Retrato de Frater Guillelmus de Monte Claro
«La fe puede cambiar de lengua. La deuda conserva siempre el mismo nombre.»
Escudo de armas de Toreador

Clan:

Toreador.

Título completo:

Procurador Apostólico, Custodio del Sello de San Juan, de la Augusta Orden Hospitalaria.

Función pública:

Representante de los intereses de la curia romana, testigo legitimador de la sucesión.

Quién es

Frater Guillelmus llega a Siena como procurador vinculado con intereses de la Curia Romana y de la tradición hospitalaria de San Juan. Viene a certificar que la sucesión del dominio no afectará propiedades eclesiásticas, caminos de peregrinación, monasterios, diezmos ni juramentos mantenidos por los servidores mortales del Feudo. Puede certificar sellos, revisar contratos y servir como testigo en juramentos que afecten al mundo mortal.

Cómo relacionarse con Guillelmus

Debe ser tratado como representante eclesiástico y jurista.

Puede acudirse a él para:

  • Validar un documento.
  • Revisar la autenticidad de un sello.
  • Confirmar una propiedad.
  • Testificar un juramento.
  • Investigar una obligación vinculada con Roma.
  • Consultar la relación entre el Feudo y una institución religiosa.

Relaciones públicas

Ruggiero

Guillelmus trata al Custodio con respeto y amabilidad, considera que Ruggiero tiene la disciplina necesaria para heredar el feudo él mismo, además de ser el camino más sencillo para conservar los beneficios de Roma. Por algún motivo, Ruggiero no parece compartir su buena disposición.

Matilda

Ambos comparten lenguaje religioso y disciplina, aunque pertenecen a estructuras distintas. Guillelmus reconoce la devoción de Matilda hacia la Vía Dolorosa, aunque no comparta su visión.

Rumores conocidos

  • Se dice que ha servido durante décadas a instituciones de Roma.
  • Algunos creen que conoce documentos capaces de arruinar monasterios enteros.
  • Se rumorea que jamás olvida una deuda pronunciada ante él.
  • A algunos les parece que su neutralidad resulta demasiado perfecta para inspirar verdadera confianza.