Clan:
Lasombra.

«La misericordia es un lujo que el gobernante no puede costearse.»

Lasombra.
Custodio de Siena, Heredero del Feudo Negro, Señor de las Llaves de la Noche y Maestro del Torneo de Mors Atra.
Anfitrión del torneo, custodio provisional del dominio y principal autoridad política de la Casa.
Ruggiero nació cerca de Siena dentro de una casa lombarda menor. Fue educado en administración, derecho, diplomacia y negociación. Abyssalis no lo eligió por sus cualidades como guerrero, sino por su capacidad para conservar una casa cuando todo a su alrededor comenzaba a derrumbarse.
Después del Abrazo se convirtió en administrador, emisario y arquitecto político de Domus Atra. Con el paso de los siglos construyó dominios propios cerca de Roma, sostenidos mediante propiedades, notarías, rutas, pactos y casas religiosas. Su autoridad no depende completamente del Feudo Negro, aunque continúa formando parte de su linaje y su historia.
Dentro del simbolismo tradicional de la Trinidad Negra, Ruggiero está asociado con la Calavera. No representa la muerte como estudio o contemplación. Representa aquello que permanece cuando la gloria se extingue: las deudas, los cadáveres, las obligaciones, las consecuencias del gobierno y la memoria de quienes ya no pueden responder por sus actos.
Mientras la Corona permanece vacía, Ruggiero sostiene la corte, convoca audiencias, reconoce salvoconductos y dirige el torneo de Mors Atra.
Ruggiero debe ser tratado con precisión y respeto.
Es su hermana de sangre y la primogénita de Abyssalis. Ambos se presentan como autoridades independientes, aunque sus historias y obligaciones están profundamente entrelazadas.
Ruggiero reconoce la jurisdicción de Matilda sobre la Orden. No considera que sus novicias le pertenezcan, pero acepta que formen parte de una estructura de protección vinculada con Domus Atra.
Ruggiero confía en la palabra y el juicio del Campeón, aunque procura no encargarle trabajos problemáticos, pues sabe que su lealtad pertenece a la institución del Feudo y no necesariamente a la persona que ocupa su autoridad. Aún así, en una situación de peligro, hay pocas personas en las que podría confiar más.
Como Cainita, Ruggiero siente un profundo respeto por el poder y la fuerza de Vesperta. Como administrador sabe que su presencia es problemática, pero confía en que la tregua ha sido de beneficio tanto para el Feudo como para la Gangrel.